La diferencia entre los juegos orientales y occidentales

15.4.2018

Si naciste en los años 90, es muy probable que no te hayas enfrentado a uno de los conflictos más brutales y desagradables de nuestro tiempo.

Fue una batalla entre dos potencias del este, cuya lucha por el poder dividió a familias por todo el mundo. Se destruyeron amistades, hermanos se enemistaban, y se dibujaron líneas en la arena, algunas de las cuales permanecen en la actualidad.

Este conflicto sangriento se conocía como las guerras de consola, y dio forma a los juegos japoneses y occidentales a lo largo de la historia.

Guerra de consolas: cómo comenzó todo

A principios de la década de los 80, Nintendo lanzó su nueva consola doméstica, el Nintendo Entertainment System, más conocido como NES.

Esta pequeña caja gris despertó una fascinación por los videojuegos que desde entonces ha crecido exponencialmente.

Para combatir el auge de Nintendo, una compañía con experiencia en la construcción de máquinas recreativas decidió ingresar el mercado de las consolas domésticas en 1985. Con el lanzamiento del Master System, SEGA marcó oficialmente las guerras de las consolas.

Los más puritanos sugieren también las batallas anteriores entre el Commodore 64 y el ZX Spectrum, pero ninguno de estos enfrentamientos obtuvo el mismo nivel de tribalismo que surgió entre el NES y el Master System.

Esta batalla continuó durante más de una década, junto a la adición de nuevos sistemas a la refriega con un valor informático y fidelidad gráfica cada vez mayores.

Mientras los fanáticos discutían quién tenía la mejor consola, se hacía patente la existencia de una curiosa división. Esta división fue más allá de las consolas y rápidamente se convirtió en una cultura.

Por supuesto, se trata de la diferencia entre los juegos orientales y occidentales.

RPG Occidentales contra RPG Japoneses

En los primeros años, cuando los juegos de plataformas, los beat ‘em-ups, los shoot ‘em-ups y los simuladores deportivos ocasionales dominaban el mercado, había poca diferencia entre los juegos del este y del oeste.

No obstante, había un género que comenzaba a mostrar las diferencias en la cultura. Este género fue el RPG. Juegos de rol como The Elder Scrolls V: Skyrim y Final Fantasy XV pueden parecer similares en la superficie, pero para cualquiera que haya jugado ambos, las diferencias no podrían ser más obvias.

Tomando Skyrim de Bethesda como ejemplo de RPG occidental, se hace evidente que el énfasis se hacía en la exploración.

Estos juegos generalmente exhiben mundos extensos que han sido cuidadosamente diseñados para que el jugador se sienta completamente libre de ir a cualquier lado y hacer cualquier cosa. Los bordes de estos mundos están diseñados de tal manera que el jugador nunca siente que ya lo ha descubierto todo. Estos juegos están diseñados para hacerte sentir que puedes dar forma al mundo a partir de tus elecciones y acciones.

En cuanto a Japón, los JRPG no siguen esta filosofía en casi ninguna parte. Sí, los mundos pueden ser inmensos, pero los propios juegos tienden a ser más lineales por naturaleza. En estos parece haber un énfasis mayor en contar historias, personajes y guiar al jugador a través de una experiencia atractiva.

Juegos orientales contra juegos occidentales

En lo que se refiere a la estética, también se aprecia una diferencia bastante notable entre los juegos japoneses y los occidentales.

Por lo general, los juegos japoneses tienen una apariencia fuertemente influenciada por el manga y el anime, con ojos grandes, rasgos caricaturescos y cabellos que parecen desafiar a la gravedad.

Los juegos occidentales, por otro lado, se caracterizan por unos gráficos ligeramente más realistas. Parece que los juegos occidentales tratan de recrear la vida por completo, mientras que en los orientales tienden a crear su propia interpretación de la vida, que no se limita a las reglas del mundo real.

El combate en general también se diferencia bastante radicalmente en ambos subgéneros.

La mayor parte de la acción en WRPG ocurre en tiempo real y depende de la habilidad y el reflejo del jugador, mientras que los JRPG con frecuencia dependen de un sistema estratégico basado en turnos que funciona como un juego de "estadísticas pesadas" de triunfos principales. En estos, tu grupo de aventureros se enfrenta a hordas de maldad mientras que tu decides qué miembro del grupo hará mayor daño contra el miembro del grupo contrario que elijas.

Eso no quiere decir que los juegos occidentales como Skyrim o The Witcher 3 no se basen en estadísticas, pero sí que estas vienen acompañadas de una buena dosis de coordinación mano-ojo. Un juego clásico del estilo de Final Fantasy te anima a emplear la mente en lugar de los puños.

También es interesante observar que en la mayoría de los RPG se comienza como un guerrero solitario, mientras que en los juegos con mayor influencia oriental a menudo es necesario dirigir a un grupo completo.

Esto también podría ser un resultado de influencia cultural; mientras en el mundo occidental, el poderoso "héroe solitario" se recicla historia tras historia, la cultura japonesa siempre ha tenido una obsesión con la protección, y con poner a una persona o grupo antes de los protagonistas. Podría decirse que es una especie de "héroe altruista".

Los MMORPG Japoneses contra los MMORPG occidentales

Cuando se trata de juegos en línea, y en particular de los MMORPG, las diferencias han continuado desarrollándose.

En Japón, los juegos en línea son aún más populares que en el oeste, y los MMORPG se han convertido en sinónimo de días más agradables en la oficina. Esto quiere decir que los juegos orientales en línea tienen una cantidad significativa de 'grind' en ellos. En este tipo de sociedad, iniciar sesión para subir de nivel a tu personaje todas las noches no se ve como algo malo, de hecho, es algo social.

Esto podría deberse a la forma en que la cultura japonesa ha adoptado el juego como un pasatiempo legítimo, algo que apenas ha comenzado a suceder en el oeste, donde siempre ha existido la cultura del juego, pero su legitimidad está un poco menos aceptada.

Con los juegos japoneses, que recompensan a los jugadores que trabajan en grupos, esas sesiones después del trabajo o la escuela se convierten en una forma legítima de relajarse y charlar con los amigos mientras se avanza en un juego.

Algunos usuarios incluso han comenzado a considerar estos juegos como un sustituto de las redes sociales. Vas al trabajo, vuelves a casa y juegas con tus amigos. Para algunos, el mundo del juego se ha convertido en el bar o en la pista de squash. Y en una cultura en la que el trabajo duro se venera, jugar con tus amigos después del trabajo a Final Fantasy 14 es tan habitual y está tan generalizado como puede serlo en el oeste volver a casa y conectarte a Netflix.

Cuando Oriente se encuentra con Occidente

No sería raro que pensaras que estos dos subgéneros RPG se están bifurcando en direcciones completamente diferentes, sin embargo, no es del todo cierto.

Muchas de las compañías de ambos lados del mundo de los juegos están empezando a tener en cuenta los aspectos más populares del trabajo de los demás, lo cual está llevando a la creación de ciertos mashup bastante interesantes. En ningún otro espacio estos mashup se encuentran tan extendidos como en el espacio móvil.

Echa un vistazo en App Store o Google Play y probablemente te darás cuenta de que algunas de las aventuras, RPG o juegos de estrategia ahora emplean un sistema de batalla de Final Fantasy. Incluso la última versión de Star Wars: Galaxy Of Heroes se centra exclusivamente en la mecánica de combate.

Resulta ser que el combate por turnos tiene más sentido en los dispositivos móviles que la forma más occidental de lucha basada en las destrezas.

Por otro lado, ahora se observan mundos mucho más abiertos en los juegos de tipo Final Fantasy XV; se trata sin duda de una reacción a la fantástica demanda de juegos occidentales en todo el mundo (incluido Japón).

Si antes estaban de moda las tramas lineal con pocas opciones, ahora las historias de múltiples arcos con finales alternativos se están volviendo cada vez más populares. Y, por otro lado, algunos MMO occidentales ahora requieren un buen grind antes de subir de nivel (aunque se trate de un tipo de grind algo diferente).

De hecho, se puede decir que algunos de los últimos RPG no son genuinamente de origen oriental u occidental. La mayoría de los fanáticos de Elder Scrolls en línea o de World of Warcraft han tenido que admitir que han hecho un buen grind, mientras que los fanáticos de Final Fantasy XV estaban bastante sorprendidos de ver la cantidad de opciones reales que tenían en el último episodio de la saga.

El RPG híbrido occidental y japonés

Lo bueno de este cruce es que se nos ofrecen juegos que de otro modo habrían mostrado carencias en algunas áreas. Al mezclar los subgéneros, se han creado otros nuevos con niveles de adicción totalmente novedosos.

Juegos como Stardew Valley (que básicamente es una Harvest Moon muy modificada) han tomado el simulador de granja/vida japonés y añadido a la mezcla un poco de mecánica occidental para pulirlo. El juego ahora se encuentra básicamente entre los primeros puestos en los juegos de Switch más descargados de todos los tiempos. De cierto modo es algo impensable ya que en el mismo año apareció un nuevo lanzamiento de Mario.

Así que en lugar de ver las diferencias entre las dos culturas del juego como una "guerra" en la que es necesario elegir bando, tal vez una perspectiva más saludable sería la de que se trata de dos estilos que se complementan entre sí.

Cuando un lado avanza, el otro se da cuenta y reacciona. Del mismo modo, cuando un lado comete errores, el otro se asegura de no caer en la misma trampa. Y con una escena de juego que en los últimos tiempos ha estado plagada de falta de innovación, estas fusiones entre géneros, subgéneros y culturas deberían ser bienvenidas.

En un mundo cada vez más pequeño (metafóricamente), veremos cada vez más la fusión entre culturas. Ya sea en la industria del cine (basta con ver la popularidad de Studio Ghibli en el oeste y de Harry Potter en el este) o en la del juego, la mezcla de culturas ha llegado para quedarse, y por mi parte le doy la bienvenida de todo corazón.