No abandones por la rabia: 5 maneras de lidiar con la rabia del jugador

14.8.2018

Imagina que llevas media hora jugando a Battle Royale. Has sobrevivido a los disparos de francotiradores y a vehículos fuera de control, y has acabado con un buen número de jugadores rivales.

La batalla está alcanzando su culminación inevitable. La tensión aumenta a medida que te das cuenta que solo quedáis un oponente y tú. Ya casi puedes saborear la victoria.

Te arrastras por el lado de la única casa que queda en el mapa, deslizándote sigilosamente a través de la puerta lateral, cuando de repente... ¡BAM!  De pie tras la puerta, o más bien, "acampado" detrás de ella aparece el mismo tipo que te ha matado en la ronda anterior. Y algunas rondas antes.

De hecho, parece que esta persona te ha seguido los pasos todo el día, apareciendo en cada esquina y arruinando cualquier esperanza tuya de ganar una partida.

Estás llegando a tu punto de ebullición.

La ira del jugador es bastante común

Cuando esto sucede, todos solemos dividirnos en dos grupos.

O bien nos damos cuenta de lo que está sucediendo dentro de nuestra propia mente y tratamos de calmarnos, o terminamos estresándonos, gritando en voz alta o, en algunos casos, lanzando el mando.

Si te encuentras en la primera categoría, probablemente sepas cómo controlar la rabia que siente gran mayoría de nosotros cuando perdemos en un juego. Pero si estás en la segunda categoría, las cosas pueden volverse bastante desagradables.

Las razones por las que experimentamos la "rabia del jugador" son las mismas que experimentamos en la carretera o en cualquier otro caso en el que tengamos que controlar la ira. A menudo, la base de la rabia del jugador es la sensación de no ser suficientemente bueno o de que nos estén ultrajando, lo cual es bastante difícil de ignorar.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de dejar el juego o dejar de jugar en general, pero para quienes los videojuegos se encuentran en la parte superior de nuestra "lista de actividades placenteras", no se trata de una opción.

Entonces, ¿es posible controlar y reducir por completo tu nivel de estrés cuando juegas? ¿O es la supresión de estos sentimientos lo mejor que podríamos llegar a lograr? Pues bien, ello depende mucho de ti y de lo rápido que puedas identificar aquello que sirve como desencadenante.

Señales de advertencia de la rabia del jugador

Los desencadenantes son aspectos de los juegos que comienzan el ciclo de rabia que experimentamos cuando la ira del jugador asoma las orejas. Estos factores desencadenantes están presentes en cada uno de nosotros, y algunos son peores que otros.

Al igual que con los aspectos de la vida que disfrutamos, nuestros factores desencadenantes de la ira varían de persona a persona. Algunos jugadores podrían experimentarlos cuando un rival concreto parece venir a por nosotros una y otra vez. Para otros, simplemente basta con no poder lograr pasar cierto nivel. En general, estos desencadenantes tienden a estar relacionados con el rendimiento en vez de con el contenido del juego.

Muchas cosas pueden desencadenar tu ira de jugador

Sea cual sea tu desencadenante personal, puedes reconocerlo en el momento en que sientes que estás fuera de control. Se acompaña a menudo con una frecuencia cardíaca elevada, una respiración más rápida, a veces agitación, y una clara sensación de rabia incontrolable. Sin embargo, existen otros síntomas, aunque depende de tu psique que los muestres o no. Se ha hablado de síntomas como apretar los dientes, sudar, dolores de estómago e incluso mareos, que son señales de advertencia de una rabia inminente.

Identifica cuáles son tus desencadenantes y ya estarás a mitad de camino de poder gestionarlos. Si te resulta difícil descifrar qué es exactamente lo que te afecta, puedes preguntarle a un amigo con el que juegues regularmente. Si "abandonamos por rabia" a menudo, podemos darnos cuenta de que es más fácil ver los desencadenantes desde el exterior, que desde dentro.

Siempre que se den los desencadenantes, se dará también la rabia, pero hay una manera inmediata y segura de garantizar de que esta comience a disminuir. Tómate un descanso.

1. Tómate un descanso

Hacer un descanso en un nivel extremadamente frustrante sin duda te ayudará a calmarte rápidamente. Al igual que con muchos otros problemas, dejar de pensar en el juego puede hacerte sentir más relajado inmediatamente. Este método tiene un efecto secundario importantísimo: en ocasiones te ayuda a mejorar tu rendimiento cuando regresas.

¿Alguna vez te ha ocurrido que estás intentando pasar de nivel durante horas, tomabas un breve descanso, volvías y ya lo conseguías inmediatamente? Pues no se trata de una coincidencia. Una técnica de aprendizaje llamada "incubación" se ha conocido en la industria de la música desde hace bastante tiempo, y la idea se centra en el hecho de que tu cerebro continuará descifrando las cosas que aprendes en la vida cotidiana, incluso cuando no estás pensando conscientemente en ellas. Esto sucede principalmente cuando dormimos, y a menudo nos despertamos con una nueva perspectiva de un problema.

Tómate un descanso

Este fenómeno se observó inicialmente en los músicos que aprendían a tocar nuevos instrumentos, pero la premisa es la misma para cualquier habilidad que desees aprender. Si juegas hasta la madrugada, pero aún sin éxito, ¿tal vez sea el momento de tomar un pequeño descanso o ir a dormir y comenzar de nuevo mañana?

2. Reduce la dificultad

La siguiente opción podría considerarse como una excusa, pero si la ira te impide disfrutar del juego, quizás te resulte de ayuda.

Digan lo que digan tus amigos, reducir la dificultad NO es un crimen. Si notas que un juego ha dejado de ser divertido, ¿de verdad es tan grave reducir un poco la dificultad?

Los puristas podrán decir lo que quieran, pero no todos nacemos con reflejos de gato o la paciencia de un santo. Tampoco deberíamos sentirnos culpables por tener ganas de terminar un juego.

La única razón por la que jugamos a videojuegos es la diversión. Si el juego ha dejado de ser solo un juego para ti, es probable que sea el momento de admitir que no te gusta tan duro.

3. Mira, aprende, prueba, repite

Si la sola idea de reducir la dificultad provoca que te erices (o si juegas en línea y simplemente no puedes hacerlo), solo te queda una opción. Debes mejorar.

Sí, puede parecer trivial, y hasta cierto punto lo es, pero con los recursos disponibles para nosotros en estos días, realmente no has agotado todas las posibilidades a menos que hayas visto un video tutorial o dos.

Si ver un video con explicaciones completas no es para ti, entonces puede que un vídeo que habla de consejos y técnicas te ayude. Los aficionados a los deportes o los juegos en línea competitivos deben ver a los mejores expertos en Twitch. Esto puede ayudarles a comprender lo que les impide dominar un juego concreto.

"El conocimiento es poder", así que averigua quiénes son los mejores jugadores del mundo en tu juego y comienza a tomar notas.

4. Emplea tu rabia en otra parte

Si no puedes calmarte de ninguna manera, necesitas expulsar la rabia en otro lugar.

No, no me refiero a pelear a gritos con tu vecino, pero si encuentras otras actividades que te ayuden a aliviar el estrés, sería una buena idea hacerlas. Para los que tienen un saco de boxeo, el problema se resuelve por sí mismo. Los que no lo tienen, deben tomarse un descanso de ese juego desafiante y cargar otro en el que prácticamente tienen un doctorado. Esto podría brindarle ese alivio tan necesario a fallar una y otra vez.

Una vez que tu frecuencia cardíaca haya vuelto a la normalidad, puedes servirte un té helado con limón, encender una vela e intentar enfrentarte a ese juego implacable de nuevo.

5. Pide ayuda

Si sueles tender a la ira con rapidez, sea en los juegos u otros aspectos de la vida, podría ser una buena idea consultar las técnicas reales para el control de la rabia y de autoayuda.

Ser "consciente" de tu salud mental en general no es nada que deba despreciarse. En las personas que tienen problemas de gestión de la ira, estas facetas pueden impedir que logren la felicidad hasta el punto de que afecte a la vida laboral y sentimental. Si las cosas llegan a este nivel, aprender cómo evitar estas situaciones y cómo lidiar con ellas puede ser imprescindible para cimentar tu felicidad a largo plazo.

Cuando aplicas técnicas de respiración, eres capaz de aclarar tu mente y distraerte, empiezas a ser tu mejor versión y los demás dejarán de evitarte.

Si tu rabia se está descontrolando, nunca te sientas avergonzado por buscar ayuda. Se trata de un problema común, y uno que es fácil de tratar en cuanto reúnas toda la información necesaria para ello.

Se supone que debe ser divertido, ¿verdad?

Lo más importante que debes recordar es que sentir la ira del jugador no quiere decir que tengas que dejar los videojuegos. No cabe duda de que la gran mayoría de nosotros somos muy apasionados cuando jugamos, y esa pasión a veces puede provocar rabia cuando las cosas no salen como queremos.

En lugar de pensar que necesitas erradicar todas las sensaciones negativas mientras juegas, se consciente de que puedes apaciguar estos sentimientos, sin que sea necesario dejar de jugar.

No te enojes, déjalo - diviértete

Tu frustración al perder debe considerarse como un recurso de inspiración, en lugar de ser algo que te avergüence o te moleste. Ninguno de nosotros es gurú de nacimiento en nada, tampoco en los videojuegos. ¿Por qué te resulta tan difícil jugar a este juego? ¿Por qué para otros jugadores parece ser mucho más fácil? ¿Qué tácticas usan? ¿Qué habilidades poseen?

En lugar de dejar que la rabia se apodere de ti, identifícala, distráete y pregúntate: ¿cómo puedo mejorar? Si las cosas te parecen demasiado difíciles, tómate un descanso y vuelve a jugar con la cabeza fresca.

Y lo más importante, recuerda que lo principal en los juegos es que te diviertan. Cuando descansamos, lo que queremos evitar es el estrés, así que no te reproches la próxima vez que no logres a superar un nivel difícil.

Si abandonas continuamente una sesión de juego por rabia y agotamiento, valdrá la pena abordar el problema de frente. Todos sentimos la necesidad de "abandonar por rabia" de vez en cuando, pero cuando la rabia interfiere en nuestro disfrute cuando jugamos, entonces es hora de cambiar algo. La frustración es normal, pero la rabia no; por lo tanto, por tu propio bien y tu salud mental, aborda el problema en vez de dejar que te defina.

El juego debe ser divertido, solo eso.