Cómo controlar la ira: 5 maneras de lidiar con la rabia del jugador

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Imagina que llevas media hora jugando a Battle Royale. Has sobrevivido a los disparos de francotiradores y a vehículos fuera de control, y has acabado con un buen número de jugadores rivales.

La batalla está llegando a su inevitable culminación. La tensión aumenta a medida que te das cuenta que solo quedáis un oponente y tú. Ya casi puedes saborear la victoria.

Te arrastras por un lateral de la única casa que queda en el mapa, deslizándote sigilosamente a través de la puerta, cuando de repente... ¡BAM!  De pie tras la puerta o, más bien, "acampado" detrás de ella, aparece el mismo tipo que te ha matado en la ronda anterior. Y algunas rondas antes.

De hecho, parece que esta persona te ha seguido durante todo el día, apareciendo en cada esquina y arruinando cualquier esperanza de ganar una partida.

Estás llegando a tu punto de no retorno.

Cómo controlar la ira en el gaming

Cuando esto sucede, los jugadores suelen dividirse en dos grupos.

Por un lado están los que se dan cuenta de lo que está sucediendo dentro de su mente y saben cómo tranquilizarse. Por otro, están los que sucumben a los ataques de ira y terminan estallando, gritando en voz alta frases de rabia o, en algunos casos, lanzando el mando.

Si te encuentras en la primera categoría, probablemente sepas cómo controlar la rabia que siente la gran mayoría de los jugadores cuando pierde en un juego. Pero si estás en la segunda categoría, las cosas pueden ponerse bastante desagradables.

Las razones por las que experimentas la "rabia del jugador" son las mismas que se experimenta la rabia en la carretera o en cualquier otro caso en el que tengamos que controlar la ira. A menudo, la base de los ataques de ira que puede sufrir un jugador es la sensación de no ser suficientemente bueno o de estar siendo humillado, un sentimiento bastante difícil de ignorar, especialmente cuando uno no sabe cómo tranquilizarse.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de abandonar el juego o dejar de jugar en general, pero para quienes los videojuegos se encuentran en la parte superior de la "lista de actividades placenteras", esta no es una opción.

Aquí surge la pregunta: ¿cómo controlar la ira y reducir por completo tu nivel de estrés cuando juegas? ¿O es la supresión de estos sentimientos la única solución a la que se puede aspirar? Pues bien, ello depende mucho de ti y de lo rápido que puedas identificar aquello que actúa como desencadenante en los ataques de ira.

Cómo identificar un ataque de ira: los desencadenantes

Los desencadenantes son aspectos de los juegos que inician el ciclo de rabia que experimentamos cuando la ira del jugador aparece. Estos factores desencadenantes están presentes en cada uno de nosotros, y en algunos casos son más intensos que en otros.

Al igual que con los aspectos de la vida que disfrutamos, los factores que desencadenan los ataques de ira en cada uno varían de una persona a otra. Algunos jugadores podrían experimentarlos cuando un rival concreto parece venir a por nosotros una y otra vez. Para otros, simplemente basta con no poder lograr superar cierto nivel. En general, estos desencadenantes tienden a estar relacionados con el rendimiento en lugar de con el contenido del juego.

Muchas cosas pueden desencadenar tus ataques de ira como jugador

Independientemente de cuál sea tu desencadenante personal, identificarlos te ayudará a gestionar la ira. Puedes reconocerlos en el momento en que sientes que estás fuera de control o te das cuenta de que que estás gritando frases de rabia. La sensación que producen los ataques de ira suele venir acompañada de una frecuencia cardíaca elevada, una respiración más rápida, a veces agitación, y una clara sensación de rabia incontrolable. 

También existen otros síntomas físicos, aunque depende de tu psique que los externalices o no. Se ha hablado de síntomas como apretar los dientes, sudoración, dolores de estómago e incluso mareos, que son señales de advertencia de un ataque de ira inminente.

Identifica cuáles son tus desencadenantes y ya estarás a mitad de camino de saber cómo controlar la ira. Si te resulta difícil descifrar qué es exactamente lo que te afecta, puedes preguntarle a un amigo con el que juegues regularmente y que sí sepa cómo tranquilizarse. Él o ella seguramente sabe cuándo y por qué empiezas a soltar frases de rabia, a frustrarte y a perder el control de la partida. Si sueles abandonar el juego por rabia, te darás cuenta de que es más fácil ver los desencadenantes desde el exterior, que desde dentro.

Siempre que aparezcan los desencadenantes, aparecerá la rabia, pero existen varias técnicas para lograr reducir su intensidad o lograr que desaparezca. A continuación encontrarás algunos consejos sobre cómo controlar la rabia que te ayudarán a seguir disfrutando de los videojuegos y avanzando incluso cuando el nivel parece imposible.

Los consejos más útiles para controlar la rabia

1. Tómate un descanso

Este es el primer paso que debes tomar si quieres controlar la rabia. Hacer un descanso en un nivel extremadamente frustrante sin duda te ayudará a calmarte rápidamente. Al igual que con muchos otros problemas, dejar de pensar en el juego puede ayudar a que tu mente se relaje inmediatamente. Además, este método tiene una ventaja importantísima: en ocasiones te ayudará a mejorar tu rendimiento cuando regreses.

¿Alguna vez te ha ocurrido que estás intentando pasar de nivel durante horas, te tomabas un breve descanso, volvías y conseguías superarlo casi inmediatamente? No es una coincidencia. Se trata de una técnica de aprendizaje llamada "incubación", conocida en la industria de la música desde hace bastante tiempo, cuyo concepto se basa en el hecho de que tu cerebro continuará descifrando las cosas que aprendes en la vida cotidiana, incluso cuando no estás pensando conscientemente en ellas. Esto sucede principalmente durante el sueño; de hecho, es común despertarse con una nueva perspectiva de un problema.

Tómate un descanso y deja de repetir las frases de enfados

Este fenómeno se observó inicialmente en los músicos que aprendían a tocar nuevos instrumentos, pero la premisa es la misma para el aprendizaje de cualquier habilidad. 

Si llevas horas jugando sin éxito, ¿tal vez sea el momento de tomar un pequeño descanso o ir a dormir y comenzar de nuevo mañana?

2. Reduce la dificultad

La siguiente opción podría considerarse una excusa, pero si los ataques de ira te impiden disfrutar del juego y en vez de seguir avanzando lo único que haces es balbucear frases de rabia y palabras malsonantes, quizás te resulte de ayuda.

Digan lo que digan tus amigos, reducir la dificultad NO es un crimen. Si notas que un juego ha dejado de ser divertido, ¿de verdad es tan grave reducir un poco la dificultad?

Los puristas podrán decir lo que quieran, pero no todo el mundo tiene reflejos de gato o la paciencia de un santo. Tampoco deberíamos sentirnos culpables por tener ganas de terminar un juego.

La única razón por la que jugamos a videojuegos es porque es divertido. Si el juego ha dejado de ser solo un juego para ti, es probable que sea el momento de admitir que no te gusta jugar con tanta dificultad.

3. Mira, aprende, prueba, repite

Si la sola idea de reducir la dificultad te provoca un escalofrío (o si juegas en línea y simplemente no puedes hacerlo), solo te queda una opción: debes mejorar.

Sí, puede parecer trivial, y hasta cierto punto lo es, pero con los recursos disponibles en la actualidad, realmente no has agotado todas las posibilidades a menos que hayas visto un vídeo tutorial o dos.

Si ver un tutorial con explicaciones completas no es para ti, entonces puede que un vídeo que habla de consejos y técnicas te ayude. Los aficionados a los deportes o los juegos en línea competitivos no pueden perderse las retransmisiones de los mejores expertos en Twitch. Esto puede ayudarles a comprender lo que les impide dominar un juego específico.

"El conocimiento es poder", así que averigua quiénes son los mejores jugadores del mundo en ese juego que se te resiste y comienza a tomar notas.

4. Emplea tu rabia en otra parte

¿Cómo tranquilizarse si no puedes calmarte de ninguna manera? Sin duda, necesitas expulsar la rabia de alguna otra forma.

Deja de repetir tus frases de rabia

Pelear a gritos con tu vecino o soltar frases de rabia a quien se cruce en tu camino quizás no sean las mejores opciones, así que si encuentras otras actividades que te ayuden a aliviar el estrés, sería una buena idea hacerlas. Para los que tienen un saco de boxeo, el problema se resuelve por sí mismo. 

Los que no lo tengan, mejor que se tomen un descanso de ese juego tan exigente y pasen a jugar momentáneamente a otro en el que casi tienen un doctorado. Esto podría brindarles ese alivio tan necesario a la frustración que provoca fallar una y otra vez y evitar los posibles ataques de ira.

Una vez que tu frecuencia cardíaca haya vuelto a la normalidad, plantéate cómo gestionar la rabia. Para empezar, puedes servirte un té helado con limón, encender una vela e intentar enfrentarte a ese juego implacable con energía renovada.

5. Pide ayuda

Si sufres ataques de ira con frecuencia y cada vez con mayor rapidez, ya sea en los juegos u otros aspectos de la vida, podría ser una buena idea consultar las técnicas profesionales sobre cómo controlar la rabia y consejos de autoayuda.

Ser consciente de tu salud mental en general no es algo que deba despreciarse: en las personas que tienen problemas con la gestión de la ira, estas facetas pueden impedir que logren la felicidad y afectar a su vida laboral y sentimental. Si los ataques de rabia llegan a este nivel, aprender cómo evitar estas situaciones y cómo lidiar con ellas puede ser imprescindible para cimentar tu felicidad a largo plazo.

Cuando aplicas técnicas de respiración, eres capaz de aclarar tu mente y distraerte, empiezas a ser tu mejor versión y los demás dejarán de evitarte.

Si tu rabia se está descontrolando y los ataques de ira cada vez son más frecuentes, no te avergüences nunca de buscar ayuda. Se trata de un problema común y fácil de tratar en cuanto reúnes toda la información necesaria para ello.

¡Siempre debe ser divertido!

Lo más importante que debes recordar es que sentir la ira del jugador no quiere decir que tengas que dejar los videojuegos. No cabe duda de que los jugadores suelen entregarse al cien por cien, y esa pasión a veces puede provocarles rabia cuando las cosas no salen como quieren. Por ello es importante saber cómo controlar la ira y gestionar todas las emociones negativas que surgen ante la frustración y la derrota.

En lugar de pensar que necesitas erradicar todas las sensaciones negativas que puedan surgir mientras juegas, es preferible que seas consciente de que puedes apaciguar estos sentimientos y sepas cómo controlar la ira sin que sea necesario abandonar el juego cada dos por tres a causa de estos ataques de ira.

No hay que enfadarse, sino aprender a cómo tranquilizarse... y diviértete

Tu frustración al perder debe considerarse un recurso para aumentar tu motivación, en lugar de ser algo que te avergüence o te moleste. Nadie nace siendo experto en nada, ni siquiera en los videojuegos. ¿Por qué te resulta tan difícil jugar a este juego? ¿Por qué para otros jugadores parece ser mucho más fácil? ¿Qué tácticas usan? ¿Qué habilidades poseen?

En lugar de dejar que la rabia se apodere de ti, identifícala, distráete y pregúntate: ¿cómo puedo mejorar? Si las cosas te parecen demasiado difíciles, tómate un descanso y vuelve a jugar con la cabeza fresca.

Y lo más importante: recuerda que lo principal en los juegos es que te diviertan. Ese es uno de los mayores beneficios de los videojuegos, además de que son una vía para huir del estrés, así que la próxima vez que no logres a superar un nivel difícil evita hacerte reproches y dejar que el estrés se apodere de ti en forma de un ataque de rabia.

Si abandonas continuamente una sesión de juego por rabia y agotamiento, entonces vale la pena abordar el problema de cómo controlar la ira. Aunque la necesidad de "abandonar por rabia" de vez en cuando sea natural, si los ataques de rabia interfieren constantemente en nuestro disfrute cuando jugamos, entonces es hora de cambiar algo. La frustración es normal, pero la rabia no; por lo tanto, por tu propio bien y tu salud mental, aborda el problema en vez de dejar que te defina.

Y recuerda: el juego debe ser divertido, ¡siempre!

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