¿Por qué jugamos a juegos de construcción de ciudades?

15.8.2017
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Echamos un vistazo a la psicología de construir ciudades y más allá

Los juegos de construcción te dan el poder de un Dios, pero ¿es esa la única razón para jugar a ellos? Está claro que es genial tener el control de tu pequeño mundo, pero ¿es eso suficiente para mantenerte jugando?

Al igual que muchos otros géneros, los juegos de construcción y simuladores de imperios son un reflejo de la vida y requieren que adoptes una mentalidad determinada si quieres tener éxito. 

Esta sinergia entre nuestro mundo y el mundo virtual que estás creando es parte del atractivo de este género y una de las razones más importantes por las que jugamos. Proyectar nuestras propias experiencias y habilidades en un mundo virtual y durante el proceso aprender más sobre el mundo real es parte de la experiencia de los juegos de estrategia.

Vamos a examinar la psicología de los juegos de construcción de ciudades y mirar más de cerca las razones por las que jugamos.

Antes de profundizar en la psicología y cómo la mentalidad correcta puede ayudarte a tener éxito en este subgénero de juegos de estrategia, vamos a viajar un poco hacia atrás en el tiempo a un mundo de texto y comandos.

La historia de los juegos de construcción de ciudades

Antes de que los juegos de construcción y de imperios se convirtieran en algo altamente intrincado y gráficamente complejo como Cities: Skylines o la serie de Civilization, crear tu propio pequeño mundo era cuestión de escribirlo.

Aunque muchos consideran el lanzamiento de SimCity como el primero de los juegos de construcción de ciudades, el género realmente comenzó con el lanzamiento por parte de Doug Dyment en 1968 de The Sumer Game (también conocido como Hamurabi).

The Sumer Game era un juego de texto en el que el objetivo era ampliar tu economía y construir una ciudad próspera. El juego esencialmente provocó una oleada de juegos de estrategia y simuladores de imperios.

Después de The Sumer Game tuvimos Santa Paravia y Fiumaccio en 1978, antes de que Utopía introdujera la idea de construir en tiempo real y los gráficos en 1982. Utopía acabó engendrando SimCity en 1989 y, a partir de ahí, el resto es historia.

En ese momento, SimCity era el juego de construcción de ciudades definitivo y ofrecía a los jugadores la oportunidad de jugar como planificador, ciudadano y, al final, Dios con su propio pequeño mundo. Esta capacidad de crear y romper mundos con el clic de un botón era prácticamente el poder definitivo y los jugadores se morían de ganas de más.

Hoy en día, los juegos de construcción de ciudades han evolucionado en una serie de formas diferentes. Desde parques temáticos y vidas alternativas, hasta nuestra selección de juegos de imperios de guerra, ahora puedes jugar a ser Dios en una gran cantidad de ambientaciones diferentes.

Este poder omnisciente es ciertamente un factor importante en la psicología de los juegos de construcción, pero no es la única razón por la que nos ponemos nuestra armadura virtual y creamos un reino que valga la pena defender.

La psicología de los juegos de imperios

Como seres humanos, nos impulsa el deseo de controlar ciertos aspectos de nuestras vidas. De hecho, siempre que sentimos que no tenemos control sobre algo nos estresamos. Sin embargo, cuando jugamos a las simulaciones de construcción de ciudades e imperios, tenemos control sobre todo, desde la distribución de las cosas a cómo la gente interactúa con el tiempo. Por ejemplo, cuando te unes a Throne: Kingdom at War, construyes una base y más tarde un reino entero y lo proteges de los ataques enemigos.

Además de leer mapas, tienes que construir cuarteles, administrar los asuntos del consejo, asegurar la buena salud de tus ciudadanos y del ejército dispuesto a defenderlos. Básicamente, eres responsable de todos los aspectos de la vida cotidiana en tu reino. Eso requiere una mente organizada y analítica.

Sí, puedes hacer las cosas a lo loco y empezar a construir cientos de cuarteles y talleres para crear un arsenal épico de armas, pero ¿qué sucederá cuando tus aliados se rebelen porque no tienes un consejo que se encargue de resolver las cosas?

No hay duda de que nos encanta el poder de jugar a ser Dios, pero los juegos de construcción de ciudades e imperios también sirven como un campo de pruebas para las teorías de la vida real y, además, como una herramienta de aprendizaje.

Tal y como dijo Kurt D. Squire en su artículo de 2003 sobre videojuegos y educación, los juegos de construcción de ciudades "colocan a los estudiantes en una posición única para entender la dinámica de un sistema". Dar sentido al mundo que nos rodea, establecer patrones y también establecer alguna forma de control sobre nuestro entorno son instintos humanos básicos y las razones por las que nos encantan este tipo de juegos.

Aunque es posible que no te parezca que estés aprendiendo nada al jugar, puedes aprender muchas cosas de los juegos de imperios de este tipo. Ponerte a construir un arsenal enorme puede parecer una buena idea, pero rápidamente aprenderás que la moderación es la clave, cómo en la vida real. Este momento de comprensión es la verdadera fuerza impulsora que hay detrás de los juegos de construcción de ciudades y es algo que podemos utilizar a nuestro favor al trazar una estrategia.

Usar la vida real para guiar tu estrategia

Si aceptamos que los juegos de imperios y de estrategia pueden enseñarnos cosas sobre la vida y el mundo que nos rodea, entonces es obvio que deberíamos poder usar la vida para mejorar nuestro juego.

La paciencia es una virtud

Quizás el error más grande que cometen los jugadores al empezar a construir su reino es tratar de hacer demasiadas cosas demasiado pronto. En la vida real no te pones a hacer algo con prisas y esperas que salga todo bien. La paciencia es una gran virtud en el juego y conviene empezar con cosas pequeñas con el objetivo de hacer crecer tu imperio con el tiempo.

No trates de construir una infraestructura sin el poder de la gente. Del mismo modo, no dejes de construir si tu población se está expandiendo rápidamente. Sin prisa pero sin pausa, esa es la mejor forma de llegar lejos.

Nunca dejes de mejorar

No puedes dejar de entrenar tus tropas. A pesar de que te parezca que tienes un ejército de asesinos, el tiempo no espera a nadie y lo que antaño funcionaba podría no funcionar en el futuro. Al igual que no puedes permanecer parado en la vida, no te puedes quedar mirando las musarañas en este juego de construcción de imperios. Un gran ejemplo de esto son los boxeadores que vuelven a intentar competir después de haberse retirado.

A pesar de haber sido campeones del mundo en el pasado, un largo descanso, la falta de entrenamiento y no estar al día significa que a menudo no consiguen ganar. ¿Significa eso que no eran muy buenos en el pasado? En absoluto, pero el juego cambia y los que no cambian con él no pueden competir más. Si quieres ganar, necesitas entrenar y mejorar continuamente.

La cooperación es fundamental

Las amistades son importantes en la vida y eso no es diferente en los juegos de construcción de bases. Una de tus primeras tareas cuando empiezas a jugar es a menudo unirte a una orden. Básicamente, el término MMORTS ya da una pista. Debido a que estás rodeado por otros jugadores, tienes que confiar en ellos y recurrir a ellos mientras juegas.

Las relaciones forjadas en el chat te ayudarán a construir un ejército más fuerte. Aprende a comunicarte, compartir fortalezas y recursos y te convertirás en una parte clave de un imperio aún más grande.

Puede que la vida no sea un juego, pero sin duda puede ayudar a convertirte en mejor jugador.

Los juegos de construcción de ciudades te dan el poder de jugar a ser Dios. Pero no dejes que el poder se te suba a la cabeza, no vaya a ser que la pierdas.