La Historia Conjunta de la Tierra por Los Guardianes,
Libro 5: El Fin, El Comienzo, El Renacimiento

Extractos de La Historia Conjunta de la Tierra por Los Guardianes, Libro 5. Páginas 224-280.

Capítulo 18: La Tercera Guerra Mundial

“... Las dos superpotencias mundiales de la época eran el Imperio BritanoAfricano Unido y el Frente Asiático. Controlaban el comercio mundial, los precios de los productos básicos e incluso los viajes. Todo el espacio aéreo entre los países era controlado y vigilado por cada bando y gran parte de él estaba fuera de límites para los viajeros. Los precios de los alimentos y otros productos esenciales subían continuamente debido a la negativa de ambos bandos de cooperar entre sí. Habían permanecido en un estado declarado de guerra durante más de 20 años, dejando a la mayor parte del mundo fuera de límites para los viajeros y obligando a que casi todos los productos importados entraran de forma ilegal.

La fuerza de las dos coaliciones enfrentadas era tal que la guerra se intensificó rápidamente a un punto más allá de la escala planetaria. Un paso en falso de cualquier bando, una reacción exagerada y sería el final de la Tierra tal y como la conocíamos. Las dos superpotencias estaban en un punto muerto. Ambas sabían que cualquier paso en falso significaría el fin para todos los habitantes del planeta. Después de permanecer en un estado de tensión política y militar constante durante 15 años, el Frente Asiático no pudo más.

Lanzó un ataque completo de más de 250 000 cabezas termonucleares contra el mundo occidental, lo que causó un holocausto nuclear y la destrucción de todas las grandes ciudades del planeta. Naciones enteras se desvanecieron en cuestión de días, disolviéndose en la nada. De la noche a la mañana, la población humana se redujo en aproximadamente un 85 %, situándose por debajo de mil millones de habitantes en todo el mundo. La biodiversidad de la Tierra se redujo más del 70 %, lo que causó extinciones masivas. Millones de especies se perdieron por la eternidad, relegadas por siempre jamás a los libros de historia. El planeta y la civilización tal y como la conocíamos, había dejado de existir.”

Capítulo 19: El Fallecimiento de la Tierra y la violación de las leyes

“... El alcance y la potencia de las armas nucleares utilizadas por el Frente Asiático fueron de tal magnitud, que interfirieron con cada átomo y partícula de la tierra y su atmósfera. La simetría de la Tierra se vio alterada de inmediato, rompiendo las leyes del modelo electrodébil (ref. Englert, 1964a dC), disociando el campo de la Tierra de su (hasta este punto, inherente) simetría. Lo que creó una asimetría a gran escala a través del Mecanismo de Higgs (ref. Higgs, 1964b dC). El Mecanismo de Higgs cambió todas las partículas no biológicas de la Tierra del habitual bosón de Nambu-Goldstone de forma transversal, al bosón longitudinal de Higgs (ref. Higgs, 2007b dC). Esto hizo que la Tierra tuviera una masa asimétrica que interfería con la rotación de la Tierra sobre su propio eje y con la trayectoria orbital. Aparte de los cambios a sí misma, la masa asimétrica de la Tierra y todas las partículas dentro de ella afectaron al equilibrio gravitatorio y el centro de los planetas circundantes, causando difusión e interferencias en sus respectivos Campos de Higgs (ver ref. Strassler, 2011a dC).”

Capítulo 20: Secuelas

“... Debido al Mecanismo de Higgs, todas las partículas y átomos no biológicos de la Tierra habían tomado formas longitudinales, alterando considerablemente la masa y el equilibrio de cada objeto en y del planeta. La Tierra en sí tenía una masa asimétrica, lo que alteró su órbita regular y la velocidad de rotación sobre su propio eje. Ya no se desplazaba ni en el mismo patrón, ni a una velocidad regular y cuantificable. Desplazarse más cerca de otros planetas hizo que la Tierra interfiriese con sus campos gravitatorios y que sufriese interferencias de los suyos. Debido a que la Tierra ya no estaba equilibrada, empezó a girar a una velocidad irregular y no estacionaria tanto sobre su propio eje como en su trayectoria orbital.

Esto causó una catástrofe a escala mundial que alteró la litosfera de la Tierra y todo lo que se encontraba por encima y por debajo de ella. Nunca se había visto ni imaginado nada igual, ni el los sueños más salvajes de nadie: el planeta fue devastado. Gran parte de la superficie de la tierra desapareció debido a los movimientos de las placas tectónicas que causaron estragos. Países enteros se esfumaron en minutos, convertidos en polvo y tragados por la corteza en movimiento de la Tierra. El polvo resultante de las explosiones nucleares llenó el cielo, haciendo que las capas de hielo polares se derritiesen y que subieran los niveles de agua de todo el mundo. Las inundaciones repentinas engulleron ciudades enteras; las selvas tropicales que antes eran el hogar de la mayoría de los animales terrestres ahora eran el hábitat para la mayor parte de la vida marina del mundo. Durante varios meses al año, ciertas partes del mundo se sumían en la oscuridad total; las temperaturas bajaban tanto que todas las formas de vida se veían obligadas a trasladarse durante esos meses. Los drásticos cambios climáticos aumentaron las ocurrencias de fenómenos climáticos extremos y las heladas e inundaciones repentinas pasaron a ser algo habitual. Muchos supervivientes se despertaron para descubrir que fuera de la seguridad de sus cuevas, el pueblo que habían pasado meses construyendo había sido destruido de la noche a la mañana. La tierra que conocían ya no era como antes. Ya no era un lugar seguro para vivir...”

Capítulo 21: Reconstrucción: La anarquía y el desprecio por el Orden

“... Quedaban muy pocos restos de las civilizaciones anteriores; miles de años de desarrollo destruidos en días. Confinada a los rincones más remotos del mundo, la sociedad tuvo que empezar de cero. Cada pequeño grupo de personas, incluso demasiado pequeño como para ser catalogado como una colonia, estada completamente aislado. Al estar aislados de cualquier otro contacto humano, la gente no era consciente de lo que estaba ocurriendo en el resto del planeta. Aunque en este caso no se trataba de una inconsciencia feliz, puesto que el planeta ya no era un lugar en el que alguien pudiese vivir en un estado que podría llegar a considerarse como de “felicidad“. Las personas tenían miedo, estaban confusas y eran ignorantes. El único contacto humano que tenía la gente era justamente eso: contacto humano. Los viajeros eran la única forma en la que las noticias de otras sociedades podían propagarse de un territorio a otro. Los pocos afortunados que sobrevivieron al movimiento de las placas de la Tierra, la destrucción de los países y aquellos cuyas camas quedaron fuera del alcance de las inundaciones fueron los únicos que vivieron para contarlo. Hablase de ello o no, la gente era consciente de que no le quedaba mucho tiempo en el planeta.

Los cambios fisiológicos en todas las formas de vida no tenían precedentes. De repente los animales cambiaron sus dietas y hábitos alimenticios; los animales de clima frío perdieron su pelaje y pronto se vieron incapaces de sobrevivir en su entorno habitual. Incluso los animales diurnos estaban desarrollando vista nocturna y aumentando su actividad por la noche. Las plantas que antaño proporcionaban nutrientes esenciales y formaban parte de la dieta básica de muchas civilizaciones de todo el mundo pasaron a ser venenosas y no comestibles. Inicialmente, la mayoría no fue capaz mantenerse al día con los cambios y ciudades enteras fueron aniquiladas en cuestión de semanas. Aquellos desafortunados cuyos alimentos básicos pasaron de nutricionales a mortales de la noche a la mañana no se dieron cuenta antes de que fuese demasiado tarde.

Ahor, la gente tenía que empezar de nuevo desde el principio. Nadie sabía qué comida te iba a matar o no, la única manera de averiguarlo era que alguien la probara y lo averiguase por sí mismo. O, si la tribu tenía suerte, tenía a alguien a quien no valorase mucho: alguien con una pierna rota. Alguien de avanzada edad. Alguien que no podía hacer el trabajo físico necesario para sobrevivir. Los afligidos fueron utilizados de conejillos de indias, y se les dieron a comer los alimentos encontrados. Nos guste o no, era la mejor manera que tenía la tribu de sobrevivir y, aunque no lo supiesen entonces, también era lo mejor para el futuro de la humanidad. Muchos perdieron la vida buscando alimentos comestibles; tanto si estaban solos y muriéndose de hambre, como si estaban heridos y en un grupo, no tenían más remedio que comer. Ciertos animales se convirtieron en bienes preciados. Las mascotas como perros y gatos, antes impensables como fuentes de alimentos, se convirtieron de repente en las únicas fuentes de proteína que no mataban. Era como el segundo amanecer de los tiempos de los Neandertales; la gente no sabía nada, la gente no tenía nada. Sin fuego, sin refugio, sin comida y sin agua potable.

Inmediatamente después de la Tercera Guerra Mundial, reinó la anarquía; la idea de una sociedad organizada no era una que la gente adoptase fácilmente. No existían pueblos, ni ciudades ni tan solo un orden básico; los mayores grupos de supervivientes eran de pocas decenas, sin que ninguno de ellos tomase la forma de ninguna sociedad civilizada conocida hasta la fecha. La completa falta de alimentos obligó a la humanidad a volver a sus formas primitivas de cazadores-recolectores, buscando cualquier comida que podían encontrar, muchos describen estos tiempos como un caos total. Un sálvese quien pueda. Abundaban el asesinato y los robos, la desesperación y el hambre llevaron a la raza humana hasta sus instintos más primitivos y básicos: la necesidad básica de alimentos abrumó a la gente, substituyendo cualquier norma de comportamiento a la que había estado acostumbrada en la sociedad civilizada. Toda la raza humana se comportaba de forma similar a los Neandertales de hacía 200 000 años. Al no poder satisfacer sus necesidades básicas y sostenerse a sí misma, la población humana se redujo drásticamente a muy por debajo de mil millones de habitantes en todo el mundo. Las cosas, así como estaban, no pintaban nada bien para el futuro de la humanidad.

Hacia el año 2060 dC, solo 10 años después del ápice de la Tercera Guerra Mundial y la casi destrucción del planeta, las cosas iban mejorando y la humanidad habían dado un giro de 180 grados. Los supervivientes de la hambruna habían vuelto a aprender agricultura básica y a cosechar las plantas biológicamente alteradas, lo que cambió el estilo de vida humana después de la Tercera Guerra Mundial. La agricultura permitió a los grupos de supervivientes vivir en poblaciones mucho más densas, lo que eventualmente evolucionó hasta llegar a versiones más pequeñas de lo que hoy llamaríamos estados. El establecimiento de una simbiosis con las tierras colindantes y las plantas que proporcionaban resultó clave para el surgimiento de pequeños estados y ciudades, lo que permitió el comercio entre estados y también permitió que los estados más ricos o con más éxito estableciesen su poder político e influencia. La aparición de la agricultura también creó un excedente de alimentos, que permitió a los grupos de supervivientes mantener y alimentar a personas que no estaban directamente involucradas en la producción de alimentos. Gracias a esto, la gente fue capaz de invertir tiempo en la infraestructura; sentando las bases de una sociedad ordenada y civilizada. También dio a la gente tiempo para construir edificios simples, y diversos estados empezaron a construir casas, refugios e incluso centros médicos rudimentarios para sus habitantes. Solo 10 años después de lo que faltó poco para convertirse en ser el fin del mundo, la gente prácticamente se había olvidado de ello y la humanidad estaba dando sus primeros pasos hacia la recuperación.”

Capítulo 22: El ascenso de la Élite, Aceleración del desarrollo y el deterioro de la Tierra

“... El continuo crecimiento a lo largo de la siguiente década significó la formación de ciudades, alianzas e incluso los consejos gubernamentales y coaliciones. La humanidad, aunque todavía no había llegado a su anterior pico tecnológico, iba progresando a buen ritmo. La gente vivía en una sociedad ordenada y jerárquica, con sus propias leyes, normas y líderes. Sin embargo, el cambio repentino de la corteza de la Tierra, los patrones climáticos inesperados, las inundaciones, las heladas repentinas y las nubes de polvo que impedían que la Tierra se hiciese con los nutrientes esenciales no habían cambiado en nada. La Tierra se estaba deteriorando rápidamente y seguía siendo tan inhóspita e inhabitable como había sido desde el día en que el Frente Asiático lanzó la primera cabeza nuclear contra el mundo occidental. La gente, aunque florecía, sabía que sus días en la Tierra estaban contados.

Una de las familias, en particular, estaba floreciendo más que las demás. Habían tenido la suerte de encontrarse en la parte más rica en nutrientes de la Tierra, lo que les permitió hacer crecer el imperio de su familia a través del comercio, y con el tiempo pasaron a controlar la mayor parte de las acciones del Consejo de la Tierra Unida (UEC), que se convertiría en el gobierno que estaba por encima de cualquier y todos los estados de la Tierra. Dicha familia, llegaría a convertirse en la primera Familia Dinástica Imperial. Desde entonces y durante la Nueva Era, sería la Élite.

Gracias a la Familia Dinástica Imperial y al UEC, el resto de habitantes de la Tierra centraron la mayor parte de sus esfuerzos en la progresión y el estudio de la física y el espacio, a fin de eventualmente trasladar toda la población humana a otro planeta.

... La humanidad experimentó un renacimiento tecnológico. Un aluvión de avances tecnológicos tan grande, que en menos de 30 años la humanidad pasó de vivir en casas de piedra y reunirse junto al fuego para calentarse, a tener una comprensión de la física y la química tan exhaustivo que le permitió desarrollar un sistema sostenible de viajes espaciales impulsados por una fuente de combustible que se renovaba a sí misma. La fuente de combustible autorrenovable era la clave de todo y podía permitir a la humanidad llegar a cualquier parte de la galaxia.

En el año 2115 dC, el régimen de la Familia Dinástica Imperial y el UEC había probado completamente todos los aspectos de la tecnología de los viajes espaciales y se dedicó a trasladar la población humana y colonizar el Sistema Solar Interior.”

Capítulo 23: Despedida y un nuevo amanecer

“... La Luna de la Tierra y Marte fueron los dos primeros planetas escogidos para la colonización y presentaron pocos problemas para los seres humanos tecnológicamente avanzados. Como propietarios de la mayor parte de las naves espaciales y la tecnología de los viajes espaciales, la Familia Dinástica Imperial pasó a gobernar toda la humanidad y pronto su imperio abarcó tres planetas.

En el año 2125 dC, toda la población humana había sido reubicada y retirada de la Tierra, se dividió entre Marte, la Luna de la Tierra y varios planetas más pequeños en el Sistema Solar Interior. La colonización de los planetas había sido completada. Gracias a los avances tecnológicos la humanidad fue capaz de cultivar cultivos y alimentos, cosechar energía, construir ciudades y obtener todo lo que necesitaba.

En cuanto la última nave de transporte salió de la Tierra, la Familia Dinástica Imperial declaró un nuevo amanecer de los tiempos, abandonando la nomenclatura de Después de Cristo (dC) e introduciendo la de la Nueva Era, que a partir de entonces pasaría a ser conocida como NE.”

Toda la información recopilada en La Historia Conjunta de la Tierra por Los Guardianes, Libro 5: El Fin, El Comienzo, El Renacimiento fue reunida y registrada en o alrededor del momento de los hechos por Los Guardianes. Se considera como un hecho y debe tratarse como tal.

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