Semana N.º 3 - Historias del Frente de Stormfall

Día Catorce:

¡Bien temprano por la mañana! Ha sido una noche difícil; no terminamos de reforzar las murallas, y los orcos atacaron a la medianoche. Sufrimos pocas bajas, algunos heridos aquí y ahí, a uno le partieron las rodillas, pero por suerte no murió nadie. Sobre las 2 de la mañana habíamos vencido, pero aún nos quedaba limpiarlo todo. Hace mucho más calor aquí que en casa en el Castillo, y los cuerpos ya se estaban empezando a descomponer... Aunque eso no es lo peor; en los sitios donde caen los orcos, donde se vierte su sangre, han empezado a surgir estas extrañas plantas rojas, que tienen una mala pinta que no veas… ¡Hacen casi un metro de alto y solo han pasado 4 horas desde que matamos a los orcos! Es como si la tierra estuviese viva; como si el mundo alrededor de la Almenara se alimentase de la sangre de los orcos. ¡Dios mío! Cambiando de tema; me han llevado a mis aposentos después de la batalla, mi nuevo cuarto. Me encanta. Esto sí que es una mejora de dormir en miseria o bajo un árbol; mi cuarto está lleno de muebles magníficamente tallados y cada vez que me levanto de la cama paso por delante de un mural de nuestro gran Lord. Me hace palpitar el corazón, sí señor. ¡Aunque ya era hora, estaba a punto de perder la cabeza y empezar a tirar cosas!

Día Quince:

Hemos vencido a unas 15 oleadas de engendros malignos de Balur sin problemas, pero ahora algunas Ligas rivales han empezado a desafiarnos. Por ahora hemos rechazado todos los ataques. Hemos perdido a muchos hombres, pero parece que nuestro Lord ha hecho enfadar a algunos de sus rivales... Puede que todos esos mensajes que ha estado enviando últimamente no fueran solo para dar las buenas nuevas después de todo. Cada noche pasan cosas más raras por aquí. No estoy seguro de qué está pasando exactamente, pero tengo mis sospechas. Uno de los Nigromantes de Lord D me ha dicho que era debido a toda la Esencia Oscura que estábamos cogiendo de la Almenara. Pasando a cosas más importantes, me he despertado con el susto de mi vida Enana. Creo que mi barba se ha acortado una pulgada por la noche, esto es a parte de la última vez que pasó en el octavo día. Le he preguntado al Nigromante si era un efecto secundario normal, y me ha dicho que no, pero que a lo mejor eran cosas mías. No le hice caso e interrogué a 6 de mis hermanos, los siguientes de mi lista de sospechosos, pero no han dicho ni mu. ¡Voy a llegar al fondo de este asunto e informaré de ello! Esto se tiene que acabar... Puede que fuesen esos retorcidos Elfos...

Día Dieciséis:

¡No temas, que aún no me he dado por vencido en el caso de la pulgada de barba perdida! No puedo imaginar por qué alguien haría algo así, pero sé que hay un traidor entre nosotros. He hablado con un tipo con mala pinta que entró en mi cuarto por la noche. Su rostro se parecía al de los secuaces de Balur, pero llevaba una capa, y sus secuaces no llevan ropa, así que seguramente estoy equivocado. De todos modos estaba oscuro, así que le perdoné. Me dijo que si bebía Esencia Oscura, me haría volar. Dice que hay un tipo no muy lejos de aquí que sabe de qué va la cosa, todo lo que tengo que hacer es emprender el vuelo desde lo más alto de la Almenara, aletear mis brazos y estaré allí en un plis plas. Ahora mismo voy a beber Esencia Oscura; dice que surge efecto inmediatamente, así que voy a emprender el vuelo desde la Almenara en unos minutos. Informaré de todo mañana en cuanto haya averiguado quién está detrás de la catástrofe del acortamiento de barba.

Día Diecisiete:

Lamento el retraso, pero justo ahora acabo de recuperar mi diario; he tenido de entrar en la Almenara de Lord D a escondidas para robarlo. Eso es lo que estoy haciendo ahora, entrando a escondidas y todo eso. Creo que primero debería ponerte al día sobre lo que ha pasado. La última vez que escribí, una maldita y mentirosa escoria probablemente Baluriana me dijo que si bebía "Esencia Oscura" podría volar... Pues resulta que no pude volar. Subí hasta lo más alto de la Almenara y salté, aleteé mis brazos y traté de volar. Caí como una piedra y morí. En retrospectiva, no creo que llevar el hacha conmigo ayudase mucho, pero en todos mis días como enano, nunca llegué a soltarla. Lo que pasa es que cuando me desperté en mi última encarnación, no tenía acceso a este diario, pero me las arreglé para robar unos trozos de tiza y escribir mis días en las paredes de donde estaba. Voy a copiar en este diario mis pensamientos de esos días, y lo escribiré exactamente tal y como lo plasmé en esas paredes, para mayor autenticidad y tal y pascual.

Día Dieciocho:

¡Lo sabía! En cuanto me di cuenta de que aletear mis brazos no me iba a permitir emprender el vuelo como un águila supe que estaba muerto. Supe que me habían mentido. ¡¿Pero qué es esto?! No veo un pimiento, apenas puedo distinguir el blanco de la tiza de las paredes, y no hablemos de leer lo que escribí... Y todavía siento escalofríos fantasmales a mí alrededor; ráfagas de aire frío como si hubiese algo más conmigo en la sala. ¡A decir verdad no habría podido verlo aunque quisiera! Seguiré hacia adelante. Está casi totalmente a oscuras y en el suelo hay un charco de agua... O un charco de algo. Y huele mal. Apesta como un muerto, a decir verdad. Puede que esto sea Everdeep... Tal vez esto sea mi casa ahora... reencarnado como limpiador en los salones del Everdeep, fantástico. Probablemente sea como castigo por mi estupidez, por mi credulidad al escuchar a ese desgraciado siervo de Balur. Él es la razón por la que estoy aquí ahora. Él es la razón de mi muerte. ¡Una cosa es cierta, necesito saber quién soy, qué soy, y tengo que volver al Castillo de Lord D para informarle de que hay un traidor entre sus filas! Voy a explorar. ¡Informaré de lo que averigüe! Espero no ser un limpiador.

Día Diecinueve:

Traté de salir de la sala, pero me dijeron que permaneciese aquí. Traté de hablar con el guardia, pero me entregó un trozo de papel que decía que debo permanecer en silencio. No estoy seguro de qué está pasando. Esperemos que no me haya reencarnado en un prisionero. He tocado mi barba y mis piernas; ¡Y sin lugar a dudas puedo afirmar que ya no soy un enano! No estoy seguro de si eso es bueno o malo, pero pronto lo averiguaré. Cambiando de tema, esta sala aún es sombría, los salones de fuera todavía son húmedos y lúgubres, y no tengo ni idea de hacia dónde está arriba. Gracias a los dioses por la gravedad. ¡Da asco aquí abajo!

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